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Los sueños siguen vivos en el país y eso incluye los que son a nivel deportivo. Desde el más joven al más longevo de los atletas zulianos mantienen el espíritu inquebrantable, independientemente de lo que ocurra a su alrededor. Puede parecer cuesta arriba en muchas ocasiones y las adversidades limitan a algunos,  pero a otros los hace definitivamente más fuertes.

La pista de tartán Arquímedes Herrera, ubicada en el José “Pachencho” Romero de Maracaibo, se encuentra en una situación precaria. El dinero que se le ha invertido al campo de juego donde hacen vida equipos de segunda y primera división ha sido casi por obligación.

Pero a la pista no se le hace mantenimiento desde 1998 cuando se realizaron los Juegos Centroamericanos y del Caribe en Maracaibo. A pesar de ello, de esas mismas pistas han salido campeones nacionales e internacionales.

El tartán del Pachencho Romero está en abandono.- Foto: Noticias Digital 58.

Un ejemplo es Emelie Briceño, una niña de solo 10 años que consiguió batir récords nacionales en 60 y 150 metros. Su respuesta al preguntarle cómo lo logró fue sencilla: entrenando mucho.

Según su propia madre, el sueño de Emelie es construir una pista de atletismo digna para todos sus amigos. “Dice que va a ser millonaria y campeona olímpica”, expresó Kerbis de Briceño. “Cuando logró su primera medalla, fue la satisfacción más grande que he podido sentir”.

Otra cara de la moneda en los atletas zulianos

Lisbely Vera, una atleta no convencional del municipio Sucre, estado Zulia, categoría T47 en las pruebas 100, 200 y 400 metros, es una de las cinco atletas que nos representará en los Juegos Paraolímpicos de Tokio.

“Parece mentira, pero ya yo sabía que iba clasificar, porque me sentía bien, me decía: ‘tengo que clasificar, tengo que clasificar’. Junto con mi entrenador lo pude lograr”, comentó Vera con una gran sonrisa en su rostro.

Pese a las adversidades, Lisbely estará en los Paraolímpicos de Tokio. Instagram: @lisbelyvera.

Durante la pandemia, no pudo entrenar en la pista del Pachencho ya que estaba cerrada por motivos de bioseguridad. “Aunque los juegos fueron suspendidos, me preparaba en casa de mi entrenador, las condiciones tampoco estaban dadas, pero no había de otra”, explicó la corredora.

El no tener su antebrazo izquierdo jamás la detuvo para cumplir sus objetivos, trabajar por ellos, mudarse lejos de su familia y estudiar una carrera. Un ejemplo claro de perseverancia.

Medallas en pandemia

En diciembre de 2020, finalizando un año diferente y complicado para el mundo entero, Samuel Cedeño se adjudicó el título de campeón nacional en la prueba 110 metros con vallas; corrió contra los cuatro mejores de Venezuela, incluyendo a corredores que tuvieron presencia en los Juegos Panamericanos 2019.

“Con todos los obstáculos e inconvenientes que tuvimos durante la pandemia, logramos entrenar dos o tres veces a la semana, pensábamos que no lo lograríamos, pero se confirmó el trabajo”, detalló Cedeño.

Samuel Cedeño entrenando en el Pachencho.- Instagram @samuelhurdles.

Al medallista zuliano nada lo detiene. “Es inexplicable lo que se siente ser campeón nacional aun sin tener el apoyo de ningún ente gubernamental o no gubernamental, eso nunca será un freno para lograr lo que te propongas”, concluyó.

Los atletas zulianos, esos que se hinchan de orgullo cuando logran hacer que el himno nacional se escuche en torneos internacionales porque destacaron sobre los demás, solo y únicamente necesitan apoyo, porque el talento evidentemente existe y se puede seguir forjando.

Emelie, Lisbely y Samuel son prueba de que pese a todo lo que ocurre en el Zulia, uno de los estados más golpeado por la crisis nacional, siguen labrando su futuro y las próximas medallas para Venezuela.

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