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2021: La rebelión de las máquinas

Soy de esos que para empezar a escribir necesita un buen título, o bueno, solo digamos un título. Mientras se me ocurría el que encabeza esta nota, venía a mi mente la melodía destructiva de aquel Terminator que impactó al mundo en 1984.

¡Ta tan tan tan ta taaannn! (Si viste la película, en este punto, no me llamarás loco).

La idea que las máquinas en algún momento nos van a exterminar a todos no es exclusiva del filme de James Cameron, ya, desde mucho mucho antes, la ciencia ficción nos planteó la posibilidad que nuestras creaciones nos superarían de un momento a otro. Y está claro que puede ser así.

Y se trata de fútbol

Eriling_Haaland

En este 2021 por primera vez en los últimos 16 años ni Lionel Messi ni Cristiano Ronaldo nos acompañarán en los Cuartos de Final de la Champions League, analizar los porqué quizá nos daría para otro escrito, uno quizá ofensivo para barcelonistas o juventinos y, sin duda, esta vez no es la intención.

“La Pulga” y CR7, los dioses que colocaron el fútbol en lo más alto, parecen estar siendo reemplazados por dos creaciones que aunque de carne, hueso y conciencia (aunque dudemos) ya invaden el medio como robots absolutistas: Erling Haaland y Kylian Mbappé.

Es cierto, por años hemos disfrutado de la mejor rivalidad en la historia del fútbol. El argentino y el portugués, cada uno a su manera, han colocado este deporte en lo más alto del Olimpo. Nunca un antagonismo pudo estar mejor representado: el talento puro versus el trabajo obsesivo, el “teóricamente” tranquilo ante el ególatra; los dos ganadores y competidores indomables. Gozar de ambos ha sido un privilegio.

También es claro que generaciones anteriores disfrutaron de Maradona, Pelé, Platiní, Cruyff, Beckembauer, Puskas, Eusebio y otros. Ellos pasaron y siempre tuvieron sus relevos, pero todos con un aspecto común hasta ahora: la genialidad. El mundo del balompié reconoce a sus ídolos como cualquiera reconocería a un artista de museo, sino puedes pasar por el Louvre y ver la Gioconda de Da Vinci, puedes no entenderla, puede no gustarte, pero reconoces que es ARTE. Igual pasa con el fútbol.

Cuestiones de peso

En esta época de ultra individualismo, en la que cada corazoncito rojo en redes significa una “opinión de peso”, el colocar a Haaland y a Mbappé como sucesores es más que un criterio una consecuencia de la sociedad que vivimos. Una que juzga dependiendo de la velocidad de su internet, que prioriza la estadística y el automatismo sobre la genialidad y el gesto y que desecha ese teléfono todavía a plenitud por una versión de un número mayor sin saber bien qué aventaja a uno sobre el otro.

¡No estoy tan loco! Tampoco voy a decir aquí que el noruego y el francés no son grandes jugadores. Son muy buenos. Pero incluirlos en la misma conversación que Cristiano o Messi es una verdadera locura, no importa cuántos goles sumen o si ya el galo tiene una Copa del Mundo, trofeo que ninguno del par exaltado tiene, pero bueno, Ado (sin demeritarlo), también lo fue y estoy seguro que muchos aquí no lo recuerdan.

Resignación o resistencia

Resignarse a saber que los dos “villanos” de este texto se queden con el futuro del fútbol me sabe a tragedia como las películas futuristas. Saben a jugador producido en línea como carro japonés, simple, eficiente, pero sin el toque distintivo de los clásicos. Sin calle, sin picardía, sin una mínima intención de salirse del libreto, en fin, ABURRIDO. La creatividad, la imaginación, la “dinámica de lo impensado”, pronto quedaría en el olvido.

Y bueno, ya desde 2018 el mejor jugador de ajedrez del mundo es una máquina, en las ligas menores de béisbol ya un robot es capaz de cantar bolas y strikes… ¡Y no por casualidad a Haaland desde ya le apodan Cyborg!

Desde aquí me pregunto… ¿Tardará mucho para que llegue John Connor?

Mbappe_Cristiano_Messi_Haaland
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